Leoncio qué feo eres

Bueno soy el rey de la selva
o eso lo que comentan los humanos.
Porque yo de rey nada, de
nada.
Claro que me temen, cuando
oyen mi rugido tiemplan y escapan, unos se suben a los arboles o
escarban en el suelo y se refugian en sus madrigueras.
En el terreno de
asustar, hasta el mismo hombre que se hacen las necesidades encima.
Pero eso duro hasta que el
hombre crearon armas, y nos podían cazar sin acercarse, y cuando nos
abatían, se sentían orgullosos ya que tenían nuestras cabezas como
trofeos.
En cambio nosotros cázanos
para alimentarnos, la diversión la tenemos con nuestra pariente.
Si uno de nosotros cazamos
un humano, somos devoradores de hombres.
Y salían con sus armas para
cazarnos, cualquiera que se encontraban se lo llevaban por delante.
Así es mi reino que se iba
hacia abajo, ni mi rugido servía para nada.
Hasta que un día me vino a
visitar mi primo, al que llaman loco, que esta peor que una cabra.
Se llama Leoncio y anda que
feo es.
Su madre cuando el nació lo
miro dos veces, porque no sabia si era su cachorro otra cosa.
Ya se ha acostumbrado, bueno
un poco, o simplemente lo echo de su manada.
Para que hiciera la suya
propia, pero por ahora no lo ha echo.
Cuando llego a nuestro
territorio por donde había pasado, lo había armando y yo no estaba
para visitas.
Días atrás había visto unos
cazadores y no me había gustado, así que estaba preparando mi gran
rugido ,pero mi primo no me dejaba en paz y quería venir conmigo y
empezó bla, bla, bla, bla, bla.
Yo ya no podía más, debía
echar a los cazadores, así que me prepare para hacerlo.
Cuando de pronto empezaron
a gritar y a correr ¿Pero que le había pasado?
Y fue cuando me di cuenta
que Leoncio estaba a mi lado, aunque su berrea no se había percatado de
los humanos.
Tuve ganas de reír pero le
dije Leoncio que feo eres.
Y desde que se supo lo que
paso en mi territorio, ya los cazadores ya no vienen.
Yo he preferido que se quede
una temporada, pero corrió la voz y lo estaban llamando desde otras
selvas, pero yo quiero que este aquí y tener mi territorio a salvo de
los crueles humanos.



Comentarios
Publicar un comentario